un edificio blanco con techo de tejas y balcones=s1900
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Historia

Arquitectura doméstica: Palacios y Casa Señoriales



PLAZA DE LOS LOBOS, 6
Edificio en esquina con tres plantas. La fachada principal, remodelada en el S. XIX sobre la original, tiene distribución regular de huecos, con dos cierres en los extremos del piso principal, balcones grandes en este y pequeños en el superior y portada de piedra moldurada y tallada. La fachada lateral conserva dos grandes rejas de forja y elementos más antiguos, del S. XVII. La puerta principal es de madera, sobre pivotes, con postigo lateral y clavos de hierro recortados, alguazas y llamadores. El zaguán da paso a una segunda puerta también enmarcada. Por ella se pasa al patio, peristilado en sus cuatro lados, con ocho columnas toscanas sobre plintos prismáticos de piedra de Sierra Elvira y zapatas talladas. El piso es enlosado, de piedra y tiene fuente central y pilar adosado a la pared del fondo del mismo material, éste con magnifico escudo heráldico fechado en 1620. Posee buenos alfarjes con pinturas. La escalera tiene baranda de hierro y peldañeado de piedra de Sierra Elvira.

Antiguamente la edificación se prolongaba hasta la calle Lavadero de las Tablas con construcciones de servicio de servicio que rodeaban un patio-jardín, según se advierte en el plano de Fernando Wilhelmi, de 1928.

La plaza de los Lobos, una de las más características de Granada, conserva bastante de su viejo encanto. Ello quizás se deba a que los coches no invaden su isleta central y a que no le afean mesas y parasoles estruendosos de colores y publicidad de ningún bar cercano. Lo cierto es que sigue siendo plaza con sabor antiguo, de las que quedan pocas. Plaza de un barrio que tuvo solera y en la que, hasta hace poco, jugaban los niños y las niñas cantaban canciones infantiles, en ruedas, cogidas de las manos.

En esta plaza, haciendo esquina a la calle Horno de Abad, se encuentra una casa – la que aquí vemos ahora – muy en la línea de las casas tradicionales granadinas de otros tiempos. El escritor y diplomático Melchor de Almagro San Martín, incansable viajero y fino observador de la Europa de su época – comienzos del siglo pasado-, escribió bellamente sobre la tipología de las nobles casonas de nuestra cuidad, que él consideraba descendientes en línea directa de las viviendas romanas. “Visitando las ruinas de Pompeya he creído descubrir los trazos de edificios familiares para mi”. A juicio de aquel culto conocedor de la vida y de la sociedad, el clima y el carácter de los granadinos habían creado un tipo determinado de construcciones, más reducidas de dimensiones cuanto mas cómodas. Casas elegantes, holgadas, abiertas al aire con alegres patios y floridos jardines, que eran un verdadero gozo para sus propietarios. A ese tipos de mansiones corresponde esta hermosa finca de la plaza de los Lobos, levantada en el siglo XVII, si bien su fachada principal se restauró en el siglo XIX.
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